El 11 de agosto de 1979, el Pakhtakor Tashkent y todo el fútbol de Asia Central sufrió la mayor tragedia de su historia. A 8.400 metros de altura, cuando sobrevolaban el espacio aéreo de la ciudad de Dniprodzerzhynsk, actual Kamianske, en Ucrania, dos aviones comerciales Tupolev Tu-134 de la aerolínea Aeroflot colisionaron en pleno vuelo debido a una concatenación de errores en el control del tráfico aéreo militar y civil soviético. Fallecieron las 178 personas a bordo de ambas aeronaves. En uno de los aparatos viajaba la expedición completa del Pakhtakor Tashkent, el club más representativo de Uzbekistán y el único equipo de la República Socialista Soviética de Uzbekistán que competía en la Top League de la URSS.
El siniestro se cobró la vida de 17 miembros de la entidad: 14 futbolistas, el entrenador técnico Vladimir Churkin, el médico y el administrador del equipo. Aquel suceso no solo truncó la vida de una generación brillante de deportistas, sino que conmocionó a toda una nación para la que Pakhtakor era un símbolo de identidad nacional y cultural dentro del conglomerado que era la Unión Soviética.

Monumento a las víctimas del accidente aéreo del Pakhtakor. (Foto: nytimes.com)
Una generación dorada en pleno ascenso
A finales de la década de 1970, el Pakhtakor Tashkent atravesaba uno de los mejores momentos de su historia. Tras haber logrado el ascenso a la máxima categoría del fútbol soviético en 1977, el equipo de Taskent se había consolidado en la élite gracias a una propuesta futbolística vistosa, rápida y de marcado talento técnico.
En el momento del accidente, el Pakhtakor ocupaba la octava posición en la tabla clasificatoria de la Top League de la URSS y se desplazaba hacia Minsk para disputar la jornada 18 ante el Dinamo de Minsk. Entre los integrantes de aquella plantilla destacaban dos futbolistas de mucho nivel para la liganacional soviética:
- Mikhail An: Centrocampista e ícono de la comunidad Koryo-saram, coreanos residentes en la antigua Unión Soviética. An era el capitán, el cerebro táctico del equipo y venía de ser nombrado mejor jugador joven de la URSS, acumulando internacionalidades con la selección absoluta soviética.
- Vladimir Fedorov: Delantero centro de gran potencia física y capacidad goleadora. Había disputado la Eurocopa de 1976 y los Juegos Olímpicos de Montreal 1976 con la selección nacional de la URSS.

Mikhael An, leyenda del Pakhtakor. (Foto: nytimes.com)
El error humano y el silencio oficial
Las investigaciones posteriores determinaron que la causa principal del accidente fue una cadena de fallos de coordinación en el centro de control aéreo de Járkov. Un controlador en prácticas de 20 años y su supervisor cometieron un error de cálculo al asignar los pasillos de vuelo y las altitudes a dos aeronaves que cruzaban trayectorias convergentes a gran velocidad.
El contexto político de la época condicionó la cobertura del suceso. Las autoridades soviéticas silenciaron la noticia durante tres días para no empañar la imagen de la aviación estatal, omitiendo detalles en la prensa oficial. No fue hasta pasadas 72 horas cuando se permitió realizar un funeral multitudinario en el estadio Central Pakhtakor de Taskent, donde miles de ciudadanos acudieron a despedir a sus futbolistas en medio de un clima de duelo nacional masivo.
La reconstrucción: solidaridad y la regla de la permanencia
Ante la desaparición total de la plantilla, la Federación de Fútbol de la URSS adoptó una decisión inédita en la historia del deporte soviético para evitar la desaparición del club. Se promulgó una normativa especial mediante la cual se garantizó al Pakhtakor Tashkent la permanencia automática en la primera división durante tres temporadas, las ediciones de 1979 a 1981, independientemente de los resultados deportivos que obtuviera sobre el terreno de juego.
Asimismo, se apeló a la solidaridad del resto de clubes de la liga. Entidades como el Spartak de Moscú, el Dinamo de Kiev, el CSKA de Moscú o el Shakhtar Donetsk cedieron voluntariamente a futbolistas de sus canteras y primeros equipos para reconstruir la plantilla de Taskent en apenas dos semanas. El 23 de agosto de 1979, solo doce días después del choque aéreo, el nuevo Pakhtakor saltó al césped para enfrentarse al Chornomorets Odesa, recibiendo una ovación histórica por parte de los aficionados.
El legado del 11 de agosto en el fútbol uzbeko
La tragedia del Pakhtakor de 1979 permanece grabada en la memoria del fútbol ruso y, especialmente, en la del fútbol asiático. Cada 11 de agosto, el club y la Federación Uzbeka de Fútbol rinden homenaje a las víctimas en el monumento levantado en el cementerio Botkin de Taskent y en el propio estadio del equipo.
El accidente de Dniprodzerzhynsk se sitúa, por su impacto social y dimensión histórica, junto a otras tragedias aéreas del fútbol mundial como las de Superga (Torino, 1949), Múnich (Manchester United, 1958) o la de Alianza Lima (1987). La reconstrucción de aquel Pakhtakor permitió que la entidad sobreviviera institucionalmente hasta convertirse, tras la independencia de Uzbekistán en 1991, en el club más laureado de la liga local y en un habitual de la Liga de Campeones de la AFC.
Foto de portada: eurasianet.org
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