En el mapa del fútbol iraní hay dos nombres que lo explican casi todo: Persépolis y Esteghlal Tehran Football Club. Ambos nacieron en la capital, ambos reclaman su lealtad, y entre los dos han repartido más de cinco décadas de títulos y de rencor mutuo. De los dos, Esteghlal es el que ha tenido que reinventarse por completo: nació con otro nombre, compitió bajo otro escudo y sobrevivió a una revolución que borró de un plumazo todo lo que representaba.
Sin embargo, ese pasado de ruptura convive hoy con una realidad incómoda: Esteghlal no gana el derbi de Teherán en el marcador desde el 1 de marzo de 2018. Ocho años, más de una decena de derbis, y ni una sola victoria en los noventa minutos. Las dos únicas alegrías de este tramo llegaron por penaltis, en eliminatorias de copa que sobre el campo habían terminado en tablas.
Hoy, en un nuevo capítulo de los monográficos de Fútbol desde Asia: repasamos cómo el Taj de la Corona se convirtió en el Esteghlal de la Independencia, qué dejó esa ruptura en la identidad del club, y por qué el equipo que durante décadas peleó de tú a tú con Persépolis atraviesa ahora la racha más larga de su historia reciente sin vencerlo.
Esteghlal: de Corona a Independencia
La ruptura de nombre. Esteghlal se fundó en 1945 como Docharkhe Savari, un club deportivo modesto centrado en el ciclismo antes que en el fútbol. En 1949 pasó a llamarse Taj, «la Corona», y bajo ese nombre construyó su primera gran época, la que lo asentó como uno de los dos pesos pesados de Teherán. La Revolución Islámica de 1979 acabó con esa identidad de un plumazo: cualquier símbolo asociado a la monarquía se volvió insostenible, y el club se refundó como Esteghlal, «Independencia». No fue un cambio de escudo cosmético. Fue borrar y volver a escribir lo que el club representaba, en pleno terremoto político del país.
La identidad social. La rivalidad con Persépolis no nació solo del resultado. Ya a mediados de los años setenta, Persépolis se identificaba con la afición trabajadora, mientras que el Taj, el Esteghlal de entonces, se percibía como un club cercano al poder establecido y respaldado por las clases altas de la sociedad iraní. Esa lectura de clase, documentada desde entonces, añadió una capa de tensión al derbi que va más allá de lo estrictamente deportivo, y que sobrevivió al propio cambio de nombre del club.

El Azadi es uno de los estadios más grandes de Asia. (Foto: sportsmatik.com)
Esteghlal vs Persepolis. El Clásico de Teherán
El clásico de Teherán, en cifras. La rivalidad se remonta al 5 de abril de 1968, un 0-0 en el Amjadieh que entonces enfrentaba a Persépolis contra el Taj. Desde entonces:
- 99 derbis oficiales disputados. Persépolis suma 29 victorias, Esteghlal 23, con 47 empates.
- El balance de goles favorece a Persépolis, 99 a 87.
- La goleada más abultada llegó pronto: 6-0 para Persépolis, el 7 de septiembre de 1973.
- El derbi ha llegado a reunir entradas fuera de todo cálculo: el 7 de octubre de 1983, el Azadi, con capacidad para 100.000, metió a unos 128.000 espectadores, porque la televisión estatal no retransmitía el partido y nadie quería perdérselo desde casa.
- Desde el derbi 39, el del 20 de enero de 1995, remontada de Esteghlal desde el 0-2 en los últimos diez minutos, penalti polémico incluido, con invasión de campo, todos los derbis se arbitran con colegiados extranjeros. Una medida que treinta años después sigue en pie.
Es un historial casi de tú a tú. Por eso pesa tanto lo que ha pasado en la última década: en los 24 derbis disputados entre 2016 y 2026, Esteghlal solo ha ganado cuatro, ha empatado diez y ha perdido diez. Y de esas cuatro victorias, dos fueron por penaltis en la Copa Hazfi, el 26 de agosto de 2020 y el 15 de julio de 2021, en partidos que sobre el campo terminaron en empate. La última vez que Esteghlal ganó un derbi en el resultado, sin necesidad de la tanda, fue el 1 de marzo de 2018. Desde entonces, siete derrotas y siete empates, el más reciente el 1-1 del 2 de septiembre de 2026.
La encrucijada del mañana. El historial completo dice que Esteghlal y Persépolis han estado, durante décadas, prácticamente a la par. La última década dice otra cosa: un club que fue capaz de refundarse entero tras una revolución no ha sido capaz, en ocho años, de volver a ganarle a su rival cuando de verdad importaba. No hace falta inventar un diagnóstico sobre plantilla o banquillo para dejar planteada la pregunta que de verdad importa: ¿qué tiene que romperse en Esteghlal para que la racha, y no solo la historia, vuelva a estar de su lado?
Foto de portada: elaboración propia mediante IA.
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