El 12 de agosto de 1998, Hidetoshi Nakata disputó sus primeros minutos con la camiseta del AC Perugia en un partido de pretemporada. Apenas unas semanas después, el 13 de septiembre, el centrocampista japonés confirmó todas las expectativas en su estreno oficial en la Serie A: dos goles ante la Juventus de Turín en un partido que terminó con victoria visitante por 3-4.
Aquel debut fue mucho más que una presentación. Nakata demostró desde el primer día que podía competir en el que entonces era considerado el campeonato más exigente del mundo. Su llegada a Italia también marcó un antes y un después en la manera de entender al futbolista asiático en Europa, tanto desde el punto de vista deportivo como comercial y mediático.
El Perugia había apostado fuerte por él. El club italiano pagó cerca de cuatro millones de dólares al Bellmare Hiratsuka por un jugador de apenas 21 años, en una operación impulsada por el controvertido presidente Luciano Gaucci. Era una apuesta arriesgada para un club modesto, pero Nakata tardaría muy poco en demostrar que no había llegado a Italia únicamente para convertirse en un reclamo comercial.

Lo mejor estaba por llegar para Hidetoshi Nakata. (Foto: asroma.com)
El contexto: Francia 98 como escaparate
Hasta el verano de 1998, la presencia de futbolistas asiáticos en las grandes ligas europeas seguía siendo testimonial. Había algunos precedentes, como el de Kazuyoshi Miura en el Genoa en 1994, pero ninguno había conseguido consolidarse realmente como una figura importante en el fútbol italiano.
El Mundial de Francia ’98 cambió el escenario
Japón perdió sus tres partidos de la fase de grupos y quedó eliminado a las primeras de cambio, pero Nakata fue una de las pocas notas positivas de aquella selección. Con solo 21 años, el mediapunta llamó la atención por su personalidad, su capacidad para jugar bajo presión y una combinación poco habitual de potencia física, visión de juego y madurez táctica.
También tenía una imagen diferente. El pelo teñido de rubio y una personalidad alejada del estereotipo del futbolista japonés de la época contribuyeron a convertirlo rápidamente en una figura reconocible fuera de su país.
El Perugia decidió apostar por él. Y Nakata respondió prácticamente desde el primer día.
Un debut que cambió las expectativas
Su primera temporada en la Serie A fue extraordinaria:
- Club: AC Perugia
- Temporada: 1998/99
- Partidos: 33
- Goles: 10
- Minutos: alrededor de 2.870
- Debut oficial: Perugia 3-4 Juventus
- Fecha: 13 de septiembre de 1998
- Goles en el debut: 2
Diez goles en 33 partidos suponían una producción enorme para un centrocampista recién llegado a Italia. Pero más importante que las cifras fue la manera en la que Nakata consiguió adaptarse al fútbol italiano.
Potencia y personalidad en el ‘Calcio’
Uno de los grandes prejuicios de la época sostenía que los futbolistas asiáticos podían tener talento técnico, pero tendrían dificultades para soportar la intensidad física y las exigencias tácticas del fútbol europeo. Nakata se encargó de desmontarlo.
Potencia en conducción
Su físico era una de sus grandes virtudes. Tenía un tren inferior muy potente y sabía utilizarlo para proteger el balón, resistir los contactos y avanzar con la pelota incluso cuando los defensores italianos trataban de cerrarle el paso. No era simplemente un mediapunta técnico. Podía recibir de espaldas, aguantar la presión y girarse para conducir hacia campo contrario.
Llegada desde segunda línea
En el sistema de Carlo Mazzone, Nakata disfrutaba de libertad por detrás de los delanteros. Desde esa posición podía aparecer en zonas de remate y aprovechar los espacios que dejaban los defensores.
Su capacidad para llegar desde segunda línea explica buena parte de aquellos diez goles en su primera temporada.
Verticalidad y último pase
También aportaba algo que el Perugia necesitaba: claridad en la salida de balón.
Nakata tenía facilidad para jugar rápido y encontrar pases verticales entre líneas. Su capacidad para interpretar los espacios y ejecutar pases al primer toque permitía al equipo acelerar las transiciones y convertir las recuperaciones en ataques peligrosos.
Su adaptación no fue, por tanto, la de un jugador extranjero que necesitó meses para acostumbrarse al fútbol italiano. Nakata tuvo impacto prácticamente inmediato.
Cuando el fútbol se convirtió en fenómeno global
Pero la historia de Nakata en Perugia no puede entenderse únicamente desde el terreno de juego. Su fichaje fue también un acontecimiento comercial.
La llegada del japonés provocó un enorme interés mediático en Japón. Decenas de periodistas viajaban hasta Umbría para cubrir los entrenamientos y los partidos del equipo. El pequeño Perugia comenzó a recibir una atención internacional que difícilmente habría conseguido por sus propios medios.
El impacto también se trasladó al negocio. La presencia de Nakata abrió al club las puertas del mercado japonés y asiático, con un aumento de la venta de camisetas, el interés de patrocinadores y la atención de las televisiones. El estadio Renato Curi comenzó a recibir aficionados japoneses que viajaban a Italia para ver en directo al nuevo ídolo de su fútbol.
El número de camisetas vendidas con el dorsal 7 de Nakata se disparó y el Perugia descubrió algo que otros clubes europeos tardarían poco en comprender: un futbolista asiático de primer nivel podía convertirse también en una puerta de entrada a un mercado enorme. Nakata no era solamente un jugador del Perugia. Se estaba convirtiendo en una marca global.
Roma y la confirmación definitiva
Su rendimiento en Perugia terminó llamando la atención de los grandes clubes italianos. En enero de 2000, la AS Roma pagó alrededor 21,6 millones de euros por su fichaje, una cifra extraordinaria para un futbolista asiático en aquella época.

Nakata en competición europea con la Roma en Anfield. (Foto: asroma.com)
En Roma tuvo que asumir un nuevo desafío. Ya no se trataba de destacar en un equipo modesto, sino de competir por títulos con uno de los grandes clubes del país.
Bajo las órdenes de Fabio Capello, Nakata no siempre fue titular, pero encontró una nueva manera de ser decisivo. Su momento más recordado llegó en el tramo final de la temporada 2000/01, cuando su actuación ante la Juventus resultó fundamental en la carrera de la Roma hacia el Scudetto.
La Roma acabaría conquistando el campeonato. Nakata había pasado de ser una apuesta exótica del Perugia a convertirse en campeón de Italia.
El legado de Nakata
El impacto de Hidetoshi Nakata fue mucho mayor que sus números. Su éxito demostró que un futbolista formado en la J-League podía llegar directamente a una de las grandes ligas europeas y competir al máximo nivel. No necesitaba un largo periodo de adaptación ni un proceso gradual para demostrar su valor. Y eso cambió la percepción del mercado.
Después de Nakata, los clubes europeos comenzaron a mirar con otros ojos hacia Japón y, poco a poco, hacia el resto de Asia. La llegada de nuevos futbolistas asiáticos a Europa dejó de parecer una rareza y empezó a convertirse en una posibilidad real dentro de las estrategias de captación de los clubes.
Nakata abrió una puerta que hasta entonces apenas estaba entreabierta. Su historia fue la demostración de que el talento asiático podía competir en Europa. Pero también enseñó algo más: que un futbolista podía ser al mismo tiempo jugador, referente cultural y fenómeno comercial.
Por eso, cuando se habla de los pioneros que cambiaron la relación entre el fútbol asiático y Europa, el nombre de Hidetoshi Nakata ocupa un lugar inevitable. No fue simplemente uno de los primeros japoneses en triunfar en Europa.
Fue uno de los futbolistas que hicieron que Europa empezara a mirar hacia Asia.
Foto de portada: cultofcalcio.com
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